PILARES

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Pilares es la tercera exhibición individual en STOA de esta artista mexicana, que vive y tiene su estudio en México DF. Son once pinturas de gran porte, realizadas en acrílico sobre lienzo, la mayoría de ellas ejecutadas en el último año. Permanecerán expuestas al público desde el 1 de febrero hasta el 19 de abril de 2019.

Las pinturas de Astrid no son de la abstracción más purista, pues hay muchos elementos reconocibles, así que podríamos adscribirla a una abstracción optimista y vital, como es la misma Astrid. La primera impresión al acercarse a su obra es el impacto de color, la luminosidad, y la certeza de que estamos ante un estilo propio, muy personal, que hace que no sea necesario ser un experto en arte para reconocer un Astrid. Sus piezas parecen respirar aire puro y limpio, pero también la sensación de que algo mistérico se esconde tras los múltiples signos y trazos que pueblan los lienzos.

El pilar es un soporte arquitectónico, un “elemento estructural resistente” según la RAE, preparado para recibir cargas. En esta exposición de pinturas de Astrid Sommer, es contundente la impresión de conjunto de pilares secuenciados que parecen sumergirse en las entrañas de la tierra mostrándonos sólo la punta del iceberg. Tan mítica y ancestral como los menhires prehistóricos, enhiestos y solemnes, sacrales, es la hilera de lienzos que pueblan “Pilares”. Los títulos recorren una gran parte de la geografía astridiana, todos denominados con un solo vocablo, en un ejercicio de síntesis que no enmascara la complejidad de cada concepto y la interpretación que la pintora hace de todo ello.

Astrid afirma que no es consciente de ese proceso, y que son el impulso y la espontaneidad el alma mater de su trabajo, por ello no hace bocetos preparatorios, y por eso mismo utiliza el acrílico, de secado rápido y propicio para realizar múltiples veladuras en cada sesión. La suya es una opinión muy subjetiva, y la que pretendemos en esta muestra, marcada por la distancia y una mayor objetividad, establece una tesis muy distinta, la de demostrar que, lejos de la improvisación e impulso instantáneo, las pinturas de Astrid conforman todo un decálogo de lenguaje criptográfico en una atmósfera de “horror vacui” en la que se guardan celosamente multitud de códigos y mensajes.

Signos y formas, empastados, o diluidos en profusas escorrentías, cuentan historias y leyendas de fuerte carga autobiográfica en la que pesa de manera especial esa apasionante mixtura de un pasado mexicano, germano, y por supuesto hispano. Es un ejercicio emocionante sumergirse en su obra, donde está esa encriptada esencia de la autora, para descubrir a la Astrid más profunda, la Astrid que crea bellos pilares como hitos biográficos, testigos fieles de su propia vida. Una autobiografía que ella no parece querer contar, pero que ahí está, lista para ser descifrada.

ASTRID-SOMMER
ASTRID SOMMER
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HUAPANGO

Acrílico sobre lienzo

183 x 92 cm

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CALALÁ

Acrílico sobre lienzo

183 x 92 cm

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REBOSANTE

Acrílico sobre lienzo

183 x 92 cm

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ANIMADO

Acrílico sobre lienzo

183 x 92 cm

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COLMADO

Acrílico sobre lienzo

183 x 92 cm

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MONTANTE

Acrílico sobre lienzo

170 x 90 cm

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VAIVÉN

Acrílico sobre lienzo

170 x 90 cm

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PLEAMAR

Acrílico sobre lienzo

170 x 90 cm